¡Buenos días! Si estáis leyendo este blog, posiblemente sintáis interés en la traducción. Bueno pues para esta primera entrada nos vamos a centrar en lo que os permitirá llegar al mundo de la traducción: la prueba de traducción.
La prueba de traducción está presente en muchas empresas de traducción y consiste en un documento de una longitud moderada que sirve para que la empresa determine si querrá contar con nosotros en un futuro.
Hay dos factores clave a tener en cuenta cuando vayamos a afrontar una prueba de traducción. El primero es la fecha y hora de recepción de la prueba, así como la fecha y hora final de su entrega, ya que queremos asegurarnos de tener el tiempo suficiente para entregar una labor impecable. El segundo factor clave es saber para qué empresa estamos realizando la prueba de traducción, ya que esto puede condicionar varios rasgos del documento que deberemos traducir. Deberíamos saber qué ámbito o ámbitos de traducción abarca la empresa, así como qué tipo de lenguaje y estilo de redacción suele utilizar y si ese estilo es aplicable en nuestro documento. También nos podemos encontrar, aunque no de forma tan común, que la prueba de traducción tenga información sobre la propia empresa, es decir, su historia. En este último caso una documentación previa puede cambiar de forma decisiva el resultado final de nuestra traducción.
Como paso final para la prueba de traducción deberíamos asegurarnos de haber calculado el tiempo suficiente para llevar a cabo una buena revisión, ya que es normal que en el proceso de traducción hayamos escrito alguna errata. Después, lo único que nos quedará es entregar la prueba tal y como nos hayan detallado y tener suerte.
¡Así que por mi parte solo me queda desearos suerte con vuestras pruebas de traducción !